Bellezas inundadas
24 Diciembre, 2007
Estos días de ajetreo y nerviosismo por fiestas, regalos, prisas en los trabajos por cierres de final de año, últimos retoques para la declaración de la renta próxima,…, también permiten furtivas escapadas a lugares cercanos en distancia, pero a la vez inaccesibles la mayor parte del año.
No muy lejos de Cáceres, a unos 40 km, en ruta a Serradilla, cruza la carretera el río Tajo sobre un puente relativamente moderno, de finales de los años 60, proyecto del Ingeniero de Caminos D. Antonio Martínez Santonja, resuelto con vigas en vientre de pez de 39 m de luz, sobre pilas de sección romboidal que evolucionan con paredes en paraboloides hiperbólicos. Tan hermosa construcción tuvo un claro objetivo: restablecer el cruce del río, pues la construcción de la presa de Alcántara inundaría el paso que hasta entonces existía.
Y es este antiguo camino el que estos días aflora, en todo su esplendor, dada la cota del embalse por estas fechas, pues a la derecha, cruzando el río hacia Serradilla, aparece a nuestros ojos un sencillo puente, con hermosa celosía de hormigón armado en su vano central -los dos laterales los de vigas de alma llena-, que parece reposar tranquilo y placentero sobre las aguas estacionarias del Tajo.
Las aguas parecen acariciar los ocicos de los cuatro lobos, escupidos en sus dos pilas, escudo de la localidad que emprendió tal empresa con valor y recursos propios: Serradilla.
El proyecto corrió a cargo del Ingeniero de Caminos D. Enrique Colás Arias, allá por 1927, y de su obra dejó constancia en un artículo publicado en la Revista de Obras Públicas nº 2522 el año 1929.

Os recomiendo una visita, una vuelta al pasado, al diseño sosegado y funcional, que años después se repitiera; distintas soluciones para objetivos equilibrados.
¿Quién dijo que los ingenieros se olvidan del arte a cambio de practicidad?
Las Vegas (Aragón) y el desarrollo sostenible
15 Diciembre, 2007
Si uno visita un rato la página promocional de la Expo Zaragoza 2008, comprobará entre otras cosas que la temática de esta gira en torno al agua y al desarrollo sostenible, “un concepto único e indisoluble” (desconozco a cuál de los dos conceptos hace referencia). Cito textualmente:
“Expo Zaragoza 2008 tiene por objeto el agua como elemento imprescindible para la vida; y como objetivo y finalidad el desarrollo humano desde el compromiso ético de la sostenibilidad. El tema se aborda como un desafío inteligente: la innovación para la sostenibilidad. Para la comunicación de los mensajes experimenta con nuevos lenguajes, procurando rigor en la información, claridad en la expresión y fuerza emotiva como soporte y reclamo”.
Es un hermoso párrafo, que pretende verse reflejado en una serie de obras que se están llevando a cabo en un meandro del río Ebro a su paso por la preciosa ciudad de Zaragoza.
Ahora bien, hemos podido leer estos días en todos los medios una noticia cuando menos llamativa, por ejemplo aparecía en el mundo, donde el acuerdo entre El Gobierno de Aragón y un consorcio internacional para la construcción de un complejo, denominado Gran Scala, el cual comenzaría a construirse en el tercer trimestre de 2008 (creo que para entonces estaría la Expo abierta al público), integrando 32 casinos, 70 hoteles, 232 restaurantes, unos 500 comercios, un hipódromo, un campo de golf y varios parques de atracciones y museos, ocupando una superficie superior a 2.000 hectáreas.
¿Y dónde se ubicaría todo esto…?
Pues nada más y nada menos que en la comarca de Los Monegros… ¿Sorprendidos? ¿No es esa zona “algo” desértica? ¿Alguien detecta alguna incoherencia en todo esto?
Todo un ejemplo de ese concepto único e idisoluble. Y ¡Ojo!, porque el Gobierno de Aragón se compromete nada más y nada menos que a facilitar la construcción de las infraestructuras de acceso…, ¿de acceso a qué? ¿Al agua? ¿Del río Ebro?
Y todo esto, ¿con qué fin? Con el de crear un centro de juego a una escala similar a las Vegas, efectivamente, la esencia del desarrollo humano desde el compromiso ético de la sostenibilidad.
¡Que vivan las autovías!
27 Noviembre, 2007
Hoy en Cáceres estamos de enhorabuena…, bueno, y también en Trujillo, supongo. Y es que han abierto (y por supuesto, inaugurado oficialmente, con toda la parafernalia electoral correspondiente), el primer tramo en obras de la futura A58, que unirá mediante autovía estas dos poblaciones. Para los cacereños, esta ha sido siempre la ruta a Madrid, y como este primer tramo supone no tener que atravesar Trujillo, con el tiempo que ello conlleva, pues eso, que encantados de la vida.
Para Trujillo, implica una descarga de tráfico importante que seguro agradecerán. Además, el trazado de esta nueva autovía permite admirar este precioso pueblo desde un ángulo que hasta ahora no se tenía. Y es que, si desde Cáceres el perfil de Trujillo recuerda al de la Alhambra de Granada, salvando las distancias, rodeando el pueblo por su izquierda (yendo dese Cáceres), se describe a su vez una media luna paralela a las murallas del castillo que lo defiende.
En definitiva, no os lo perdáis al atardecer (hasta aquí no llega Clinton, es vista panorámica virgen). Yo tengo ya curiosidad por recorrerla. Entonces quizá volvamos a hablar de ella. De momento…
¡Ala, a disfrutar!



