Utilidad frente a estética: La Plaza Mayor de Cáceres
La búsqueda de la plaza adecuada es uno de los fantasmas que merodean el Ayuntamiento de Cáceres, siendo estos días noticia una nueva visión de la misma, con la excusa esta vez del horizonte del año 2016 (a la caza de la capitalidad europea de la cultura).
Pero, ¿cuál parece haber sido el objetivo primordial de esta “nueva” interpretación del espacio antesala de la parte antigua de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad?
A mi parecer, algo tan simple como la eliminación de la bandeja central, última modificación llevada a cabo en la plaza, y que a algunos molesta. Es decir, la base del estudio no es la plaza, su uso, sus necesidades, sus virtudes, su historia, su imagen actual, su significado…; muy al contrario, el objetivo es justificar la eliminación de esta herramienta de ordenación, la bandeja, de estética ciertamente criticable, colocada como la enésima solución a una plaza desubicada desde hace años en la vida de la población cacereña.
Sorprendería sin embargo observar cómo esta se ha integrado en el ritmo diario de los ciudadanos y visitantes de temporada, turistas y demás transeúntes, pendientes estos no ya de su belleza, sino del entorno que se contempla plantándose en ella, descansando, jugando entre palomas, o simplemente haciendo juicio de valores desde una de sus esferas de granito, gris, que la delimitan. Porque reconozcamos que la “bandejina”, es de todo menos agresiva con su entorno.
No seré yo quien defienda su diseño, y las prisas que generó su ejecución, pero desde luego cumple con dos de sus funciones básicas: ordenar el trafico de la plaza en torno a ella, y servir de lugar de descanso a los peatones que la alcanzan, bien sean turistas o cacereños en las tardes de paseo.
Por tanto, no parece razonable tener como objeto de la fuerte y emblemática inversión que se pretende efectuar en la plaza, la eliminación de la bandeja, sino más bien dar respuesta a aspectos como:
¿Qué utilidad tiene la Plaza Mayor de Cáceres para los cacereños? ¿Y para los comerciantes y habitantes de ella?
¿Qué papel ocupa la plaza dentro de la parte antigua?
Los turistas, ¿deben ser usuarios u objetivo de la actuación?
¿Es sensato eliminar el tráfico permanentemente? ¿Y es posible?
¿Es la plaza un lugar accesible para el turista/ciudadano? ¿Debe serlo?
¿Qué servicios debe dar la plaza al visitante, turista o ciudadano?
¿Qué impacto tendría un aparcamiento subterráneo en ella? ¿Y sería técnicamente factible?
¿Es preferible una plaza orientada a un uso diario, o de eventos de fines de semana? ¿Diurna, nocturna, o ambas?
Dar respuesta a todas estas preguntas debe desembocar en el modelo de plaza más adecuado, y en definitiva, de impacto ambiental positivo, dado que esto no es más que una obra de ingeniería, que debiera exigir las mismas consideraciones y valoraciones que una carretera o una presa, a pesar de ubicarse en un entorno puramente urbano.
Intentaré dar, bajo mi visión quizá algo subjetiva como cacereño e ingeniero, respuesta a estas preguntas en próximos artículos del blog, con la finaliadad de alcanzar una visión lo más generalista posible de la plaza que una ciudad como Cáceres merece. Solo entonces tendrá sentido afrontar la estética que esta debe tener.
Invito al lector ocasional que se acerque a esta “tertulia de sobremesa” a responder también a estas u otras cuestiones que puedan surgirle o considere útiles y aplicables al objetivo planteado.
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