¡El auuuuuuuutooo!
Ayer mañana, como dicen en los pueblos, pasaba por la confluencia de la calle Gómez Becerra con la Avenida de España (o Cánovas, sin más), cuando me vino uno de esos recuerdos de infancia: donde ahora esta la Banca Pueyo, allá por los años 80 se ubicaba la improvisada parada del autobús que cada mañana nos llevaba al colegio San Antonio. Entonces en el local del banco se vendían coches, y la abeja de Rumasa lucía en el de la izquierda.
Allí en los parterres, separados por un escuálido seto, jugábamos a los bolindres (o canicas, como dicen los de Madrid) los 10 minutos de espera, apilando las mochilas en fila para subir ordenados, 8 ó 10 chiquillos de edades parejas, junto a un corrillo de madres entretenidas.
Recuerdo la sorpresa que nos llevamos el día que colocaron esa extraña escultura, a la que trepábamos, el único recuerdo que persiste hoy, junto con la boca de incendios frente a Beneton. Aún hoy al verla, vuelvo a escuchar en mi cabeza la voz de alguno de los niños, que al ver asomar el morro del autobús de Félix a la altura del bar Acuario, con un avión en lo alto junto a la antena de radio, gritaba alegre: “¡el auuuuuuutoo!”.
-
Archivos
- Mayo de 2009 (1)
- Abril de 2009 (1)
- Septiembre de 2008 (1)
- Enero de 2008 (4)
- Diciembre de 2007 (4)
- Noviembre de 2007 (10)
- Octubre de 2007 (2)
-
Categorías
-
RSS
Subscripciones RSS
RSS de los Comentarios



